Espai de ioga

A la Rambla de Girona

21-2 Diabetes

Cita con la diabetes de Tipo I

Tamara Hockey

[PDF]

 Soy diabética dependiente de la insulina (Tipo I) desde hace 15 años. La enfermedad me golpeó en 1998 cuando llevaba 30 semanas de embarazo de mi primera hija, y bajo una cantidad enorme de presión mental. Me acuerdo que el día de mi diagnóstico estaba en un estado físico, mental y emocional desesperado.

Estuve hospitalizada durante dos semana mientras me enseñaban un régimen estricto de control de azúcar en la sangre e inyecciones de insulina. Estaba viviendo en Irlanda con mi compañero, lejos de la ayuda de mi familia y amigos y por añadidura mi médico era extremadamente severo y reprobador. Tenía que llevar un registro diario del nivel de azúcar sanguíneo; al levantarme, al irme a dormir y antes y después de las comidas. Si el azúcar sanguíneo estaba fuera de rango en pocos puntos ésto provocaba la ira de mi doctor, que me hizo llorar en más de una ocasión. No se me permitió dejar el hospital hasta tener un control perfecto del azúcar en la sangre.

Estoy ahora extremadamente agradecida del entrenamiento que recibí. Si el médico no hubiese sido tan tenaz, no estoy segura que la necesaria disciplina se hubiera instalado. Realmente es sencillo- cuanto mejor se controle el azúcar de la sangre, más larga y favorable es la prognosis. Muchos de los efectos secundarios de la diabetes – a menudo tenidos como inevitables – se pueden evitar con un control consistente y efectivo del azúcar sanguíneo.

Hay una cantidad enorme de confusión alrededor de la diabetes, y voy a intentar clarificar aquí algunos de los puntos más importantes: la diabetes sin tratar en una enfermedad de nivel alto de azúcar en la sangre (hiperglucemia). La insulina es una hormona secretada por el páncreas. Su papel en el cuerpo es llevar la energía de la comida y distribuirla en las células. Sin insulina el cuerpo es incapaz de utilizar la energía de la comida, las células pasan hambre y el azúcar invade el sistema, causando un incremento en la cantidad de azúcar del corriente sanguíneo. A corto plazo el cuerpo puede tolerar niveles moderadamente altos de azúcar en la sangre, pero a largo plazo los efectos incluyen ceguera, pérdida de miembros y problemas de corazón. Si el cuerpo continúa sin recibir insulina, intenta encontrar otra fuente de energía quemando la grasa y proteína acumuladas. Esto produce ketones, que pueden llevar a niveles tóxicos en la sangre e incluso al coma y la muerte.

Por eso los diabéticos inyectan insulina en el sistema. De todas formas, a diferencia del mecanismo hemostático del cuerpo, la insulina artificialmente introducida no es una ciencia exacta. Hay demasiadas variables en el cuerpo para ser exactos cada vez – demasiada insulina convierte el problema de nivel alto de azúcar en nivel bajo (hipoglucemia). Los diabéticos le llevan a esto “tener una hipo”, y en sus primeros estadios una “hipo” causa síntomas como temblor, sudoración, torpeza y sensación de humedad en el cerebro. En esa situación, los diabéticos tienen que limitar los niveles de azúcar y todo vuelve a la normalidad. Pero si no toman azúcar, puede incluso desmayarse. Entonces, tan pronto como se suministra azúcar (esta vez vía una inyección o gel, ya que el paciente no puede tragar), el paciente se recupera completamente. Naturalmente el hecho de estar inconsciente ya es peligroso de por sí, por ejemplo el conducto aéreo puede ser obstruido por la lengua.

Para entender la diabetes hay que tener claras las diferencias entre Tipo 1 (llamada a veces Diabetes dependiente de la insulina) y Tipo 2.

En Diabetes tipo 1 el páncreas no produce nada de insulina, y sin el tratamiento de insulina el estado llevaría a la muerte en 2 o 3 semanas. Los diabéticos de tipo 1 tienen que inyectarse insulina artificialmente para sobrevivir.

La Diabetes tipo 2 es más complicada. Hay dos causas principales, que puede existir separadamente o conjuntas:

  • el páncreas no produce la cantidad de insulina que necesita el cuerpo.

  • el cuerpo es resistente a la insulina producida, y no puede usarla a pesar de que haya suficiente cantidad.

El Tipo 2 a menudo está relacionada con el estilo de vida, y una dieta saludable y ejercicio pueden mejorar los síntomas enormemente. Los diabéticos de tipo 2 son tratados a menudo con una combinación de dieta, ejercicio y pastillas para estimular el páncreas. A veces su condición se deteriora y necesitan ser tratados con insulina, con el Tipo 1.

Mi experiencia en el RIMYI

En enero de este año asistí al RIMYI de Pune por primera vez. Asistí a clases 'normales' la mayoría de días, y a clases médicas dos veces por semana. Aquí se me proporcionó un programa de asana diseñado para el páncreas, para llevarlo por todo un rango de movimiento. Cóncavo, convexo y torsiones laterales.

Los resultados fuera casi instantáneos, y muy difíciles de explicar médicamente. Durante cada sesión en la que asistí, los niveles de azúcar bajaban rápidamente como una piedra, tan pronto como me esforzaba en hacer las asanas. Tenía que quitar la bomba, y tomar glucosa para llevar el azúcar sanguíneo a un nivel aceptable. Eso significaba que tenía que interrumpir la secuencia del día, y que de hecho no podía ya hacer nada más.

Así que empecé a reducir la cantidad de insulina (que tomaba antes de la clase) y a dejar deliberadamente el nivel de azúcar demasiado alto, para dejarme margen con el que jugar. Y cada vez el resultado era el mismo. Sin mucha espera, el nivel de azúcar descendía demasiado, tenía que quitar la bomba y tomar inmediatamente algo de glucosa. Aunque médicamente sea imposible, parecía que mi páncreas era estimulado para producir insulina, y a ésta se le añadía la insulina que añadía la bomba a mi sistema, lo que llevaba a la hipoglucemia.

Para poner a prueba la teoría, para la siguiente sesión no tomé nada de insulina durante el desayuno, con lo que cuando llegué a la clase médica no quedaba en mi sistema nada de insulina artificialmente introducida y el nivel de azúcar era de 15.9 (en una persona sana estaría entre 4 y 7). Después de una hora en la sesión bajó a 5.9- un nivel perfecto. Esto fue particularmente significativo ya que me sugirió que el mecanismo hemostático de mi cuerpo se había reafirmado, sin insulina artificialmente administrada no había hipoglucemia.

Es muy difícil de cuantificar exactamente qué estaba sucediendo- una actividad aeróbica vigorosa también haría descender el nivel de azúcar. Sin embargo, en primer lugar lo que hacía no era vigoroso – sobre todo posturas hacia delante enfocadas en mantener la acción correcta en las costillas inferiores, y torsiones / jathara parivartanasana. Seguro que estaba trabajando intensamente pero no aeróbicamente, y además practico yoga cada día y estoy familiarizado con el efecto que tiene una práctica general sobre el nivel de azúcar. Simplemente, esto era algo que nunca había experimentado.

Estos resultados son muy interesantes y emocionantes, y ciertamente necesitan de una investigación más profunda.

En mi segundo viaje a Pune en enero del 2014, trabajé en llevar altura, vida y fuerza a los órganos del cuerpo posterior, y esto me ha hecho consciente de cuanto este área se ha vuelto perezosa y cae. Espero continuar con este trabajo de investigación. Claramente, hay mucho que todavía no se comprende sobre las posibilidades de usar el yoga para estimular el páncreas en diabetes de tipo 1.

Hace poco que conozco una prueba de una proteína llamada C-péptido, que se secreta junto con la insulina, y cuando llegue el momento quiero probarla para verificar si los niveles que veo en el azúcar están causados por un incremento en la producción de insulina. ¡Os mantendré informados!

Pels nostres alumnes...

El yoga me da un espacio para mi, libre de solicitaciones externas.
SB ( Girona)