Espai de ioga

A la Rambla de Girona

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Aquí teniu articles que he anat traduint. Molts provenen de Yoga Rahasya, la revista del RIMYI de Pune, i últimament hi vaig afegint coses que trobo per internet.

15-2 (3) Errores que llevan a la determinación

Palabras de sabiduría:

Fallos en la vida llevan a la determinación.

B.K.S. Iyengar

No era un buen ejemplo de practicante de yoga cuando empecé a enseñar yoga. Estaba muy delgado y no tenía músculos. No era más que huesos. Mi pecho no podía expandirse más que media pulgada. No podía hacer las asanas bien. Mi presentación de las asanas no era atractiva porque mi cuerpo no tenía carne ni forma. No tenía ni dieciocho años, y todos mis estudiantes eran mayores que yo. Mis estudiantes eran educados, adeptos de deportes y cultura. ¡No sé cómo lo hice para ganar el corazón de la gente de Pune!

Había desarrollado una gran tolerancia al dolor gracias a la enfermedad persistente que sufrí en mi niñez. La tolerancia mejoró mi resistencia. El sufrimiento me había inculcado una fuerte voluntad. Un hombre de piel y huesos como yo podía tolerar una carga de trabajo con más facilidad que un hombre con músculos prominentes. Entrenadores y culturistas se preguntarán como pude practicar y enseñar asanas sin descanso durante mis clases. Solía enseñar de 6 a 11 por la mañana y de 4 a 8 por la tarde. Podía dar clases a varias tandas sin pausa entre ellas, y practicaba con ellos también sin descanso.

Mis estudiantes quedaban agotados pero yo continuaba. Parecía lleno de coraje externamente, pero estaba muy nervioso por dentro. Me enfrenté a muchas desilusiones pero por la gracia de Dios gané la batalla. Desarrollé gracia y elegancia en mi presentación. Quería probar a los que hablaban mal de las asanas que estaban equivocados. La determinación condujo al éxito. Solía ser el hazmerreír en el campo del yoga pero felizmente hoy millones de personas practican yoga.

Un incidente sucedió en la primera convención internacional de Yoga Iyengar en San Francisco. Unos médicos querían medir mi capacidad pulmonar y me pidieron que hiciese pranayama. Empecé con Ujjayi pranayama. Inhalaba y exhalaba pero la maquina no registraba nada, aunque estuviese funcionando. Me pidieron pues que respirase con un poco de fuerza. Les dije que respirar regularmente con un poco de fuerza no es pranayama. Me dijeron que sí podían oír el sonido de la respiración pero que no podían registrar nada. Así, me obligaron a hacer pranayama con un poco de esfuerzo para que su máquina lo pudiese registrar. La maquina consiguió grabar algo, y después me dieron las 200 páginas que dio el ordenador. ¡Me dijeron que mis pulmones tenían la potencia de un atleta olímpico de 25 años! Y entonces yo tenía 66.

Con toda la enfermedad de mi niñez, ésa fue la primera vez que tuve la evidencia que tenía buenos pulmones. El honor de este récord científico está en el hecho que tomé con calma las decepciones y me ceñí a la práctica.

No os desaniméis por los fallos. Son los puntos muertos que tenemos cuando no progresamos.

Uno sufre estancamientos en todo en la vida, sea artista, músico, bailarín o deportista. No se puede progresar si nos dejamos coger en estos estancamientos. Uno se queda en este estado durante varios años. Yo también me enfrenté a ellos, cuando no conseguía progresar. Lo hacía todo pero me sentía vacío por dentro. No venía nada, nada sucedía. Muchos artistas deben haber sufrido esta situación y la habrán odiado. Temen expresar su debilidad. He enseñado a los mejores músicos, y todos han admitido que experimentas estas situaciones y que las toman como fallos.

Los fallos no sólo me dieron determinación sino que me enseñaron una nueva luz y una nueva forma de progresar. Empleé el arma de la decepción como recepción para un nuevo destino.

Empleé el arma de la decepción como recepción para un nuevo destino.

De hecho, fallos, estancamientos y decepciones fortalecieron mi deseo de proseguir este camino del yoga con determinación, y Dios me bendijo en el camino.

15-2 (2) Enfrentándose a la muerte

Enfrentándose a la muerte - la realidad última.

B.K.S. Iyengar

Un yogui no cuenta su vida en términos del número de años, sino en el término de la respiración. Cada respiración que toma debe ser larga, profunda y limpia. La energía no debe perderse innecesariamente, debe fluir sin perturbación.

De niño, los médicos no me daban esperanza de vida más allá de los veinte años. Empecé yoga a los dieciséis. Ahora tengo ochenta y nueve, ¡por lo que yoga ha prolongado mi vida en sesenta y nueve años! No sólo estoy vivo, estoy VIVO con el estado dinámico completo de la vida. Yoga me ha dado no solamente vida, sino que también me ha dado la oportunidad de llevarlo a mis compañeros hermanos y hermanas que estaban sufriendo. Me ha dado la oportunidad de llevarlo a millones y millones en todo el mundo.

Le pedí a alguien que había tenido un ataque al corazón que hiciese Setu Bandha Sarvangasana con la ayuda de un soporte. Estaba muy confortable en la postura. Me pidió por curiosidad qué efectos tenía el asana. Le dije que la hiciese diariamente de cinco a diez minutos si quería posponer su próximo ataque en diez años. Ningún regalo puede superar el regalo de la vida.

Recordad una cosa: nacimiento y muerte no están en nuestras manos sino en las del destino. Hasta cierto punto, nosotros creamos nuestro propio destino. Pero también estamos influenciados por el karma (acciones) de nuestras vidas pasadas que influencian nuestra vida presente, en lo que comúnmente llamamos destino. Así, tenemos la oportunidad y la elección de hacer nuestro propio destino. Nuestro destino es diseñado por nuestro propio karma, nuestras propias acciones. La purificación de karka empieza cuando uno practica yoga.

Estáis definitivamente destinados a prolongar vuestra vida si practicáis yoga, porque lleváis una vida limpia y clara con disciplina yóguica. Conserváis la energía, y controláis el deterioro que se establece cuando envejecéis. La práctica del yoga libera de preocupaciones y ansiedades y lo reemplaza con calma, quietud y satisfacción. ¿Qué más necesitáis? Salud física, mental y espiritual son las mayores bendiciones del yoga. Para el hombre, el yoga no sólo prolonga la vida sino que hace que merezca la pena vivirla.

Las medicinas también prolongan la vida. La intención del yoga no es sólo incrementar la esperanza de vida sino también retrasar su deterioro para que la energía vital os permita llevar una vida culta, feliz, satisfactoria y espiritual.

Invitamos a la enfermedad con nuestras debilidades, negligencias y desatenciones. Hay veces que estamos destinados a caer enfermos a pesar de todas nuestras precauciones y esfuerzos. El buen karma lleva buenos frutos y el malo, malos resultados. La enfermedad también cae bajo la categoría de nuestro karma. Si uno se implica en la sadhana de yoga puede morir con majestad, incluso si está enfermo.

La muerte es segura pero el yoga puede posponerla, y mientras se lleva una buena vida. A menudo invitamos a la muerte por nuestra manera descuidada de vivir. ¡Que no nos muramos del miedo a la muerte, en vez de la muerte misma! A veces el miedo a la muerte lo convierte a uno en religioso y va a la ciencia del Sí. Si nos salvamos del libertinaje del placer indulgente y en vez de eso cultivamos la disciplina no hay necesidad de temerle a la muerte. Lo tomamos como un fenómeno natural, por lo que el miedo desaparece.

Yoga enseña el arte de vivir, así como el arte de morir.

15-3 (3) Cómo mantener el estándard de enseñanza

Lecciones prácticas para profesores: Cómo mantener el estándar de la enseñanza.

B.K.S. Iyengar

(Guruji dio algunos consejos a los profesores al observar cómo enseñaban. Esto fue en 1987. Lo que dijo entonces es cierto incluso ahora y por eso reproducimos un trascripción editada de sus consejos a los profesores sobre cómo mantener el estándar de la enseñanza de Yoga Iyengar.)

Hay muchos profesores hoy que no había visto ni encontrado antes. Hacía años que no había visto profesores dirigiendo una clase y con lo que hoy veo tengo algunas sugerencias para hacer. Siento que el estándar de enseñanza ha bajado tremendamente. No sé cual ha sido la causa, y es por eso que quiero hablar con vosotros.

Cuando conseguís vuestro certificado, sea de nivel Introductorio o Júnior, pensáis que ya lo habéis aprendido todo y perdéis el contacto con vuestros profesores. Hace mucho que empezamos a extender diplomas, porque nos los pedían las autoridades. Ahora, se ha incrementado el número de profesores. Si no os mantenéis en contacto con vuestros profesores después de conseguir vuestro certificado esto conduce a la pereza y al estancamiento. Estancarse es morir. La manera independiente de enseñar puede que sea una de las razones del bajo estándar.

Éstas son las razones por las que pondré los siguientes puntos ante vosotros, que deberías tener siempre presentes al enseñar.

Es importante que los profesores continúen siendo alumnos.

Cuando enseñáis, os alejáis de la base. Volved a la base. Lo que veo en todas partes es como si los profesores diesen una clase en la universidad. Les faltan vínculos de conexión a vuestra enseñanza. Yoga es una materia práctica. Si le preguntase a un profesor qué ha dicho unos momentos antes, no podría recordar sus palabras; lo que significa que no conecta con lo que enseña e instruye. Los profesores siguen y siguen con sus instrucciones sin ver si los estudiantes las siguen o no. Debéis conectar con lo que instruís y enseñáis para que los estudiantes puedan comprender. También me he dado cuenta que los profesores no mirar a las pupilas de los alumnos, y van dando explicaciones.

Comprobad que las instrucciones son seguidas por los estudiantes. Las explicaciones e instrucciones que no son seguidas carecen de significado.

Si decís ‘pecho arriba' y vuestro propio pecho se hunde, ¿como pueden elevar entonces los alumnos los suyos? Los profesores siguen explicando con muchas palabras y los estudiantes sólo escuchan.

Debéis mostrar y expresar lo que estáis diciendo.

Los profesores hablan desde la cabeza. Los profesores van explicando y los estudiantes sólo escuchan. Cuando evaluamos a los profesores debemos ver que reducen el sobreuso de estas palabras. La enseñanza del yoga no es trabajo para la cabeza sino para el corazón.

La enseñanza del yoga no es trabajo para la cabeza sino para el corazón.

Un profesor debe instruir técnicas. Pero debe ser capaz de cambiarlas según las aptitudes de sus alumnos. Me preocupa ver que después de haber trabajado tan duro para encontrar el mejor movimiento, todavía lo echáis hacia atrás. Hay que subir el nivel.

Usad palabras de acuerdo con el entendimiento de los alumnos.

No vayáis a los puntos más sutiles olvidando los mayores. Por ejemplo, no corrijáis el error del dedo meñique cuando los estudiantes estén haciendo un error gordo. Subrayar los errores más ínfimos significa que pretendéis demostrar que estáis altamente cualificados. ¿A quién le importan los errores pequeños cuando los hay mucho mayores para corregir? Sólo después de corregir los mayores deberían ir a por los menores. Sin embargo, van directos a los más finos. ¿Los nudillos están fuera pero el diafragma está en línea? ¿Están rectos los brazos? ¿Están rectos los codos? ¿Se estiran correctamente? No habléis de puntos menores hasta que se hayan implementado los mayores.

Aprended a observar los ojos de los estudiantes. Si están apagados vuestra explicación no va a servir para nada.

No habléis de puntos menores si los estudiantes no han conseguidos los mayores.

Si un profesor júnior está enseñando en presencia de un sénior, el sénior debe intervenir si es necesario. En un error no hacerlo, no es asunto de educación. Uno no debería escuchar explicaciones equivocadas sino señalarlas al profesor. En caso contrario, todos los que sigan al profesor lo estarán haciendo mal. Esta también es una razón por la que el estándar está cayendo.

El aspecto más importante de la enseñanza es mirar a los ojos de los alumnos. Si están apagados vuestras explicaciones no servirán para nada y debéis cambiar inmediatamente. Dais conferencias pero no mostráis. Algunos sí, pero la mayoría no.

Otra sugerencia que tengo es que los profesores deben enseñar solamente las asanas dadas en sus respectivos niveles. Un par de años más tarde su nivel subirá, y podrán enseñar a nivel más avanzado. Esto prevendrá que se lesionen los alumnos.

A veces veo posturas que no tienen nada que ver con el sistema yógico que he enseñado. Si queréis hacer eso, no uséis la palabra ‘Iyengar'. No podéis introducir movimientos calisténicos y llamarlo Yoga ásana. Ásana es una postura; debe tener una cierta forma, vida, potencia.

15-3 (2) El miedo a enseñar yoga

El rincón del profesor: enfrentándose al miedo mientras se enseña yoga

B.K.S. Iyengar

Hasta cierto punto, todos experimentamos ‘miedo' de una forma u otra. El conocimiento inadecuado es la raíz del miedo. La carencia de capacidad intelectual, de confianza en sí mismo y debilidad emocional traen miedo al enseñar. A veces, agresividad física sin medida trae miedo. Sólo la experiencia puede arrancar el miedo, ya que la ignorancia es la causa principal del miedo. Pero la cualidad positiva del miedo es que ayuda a ser prudente y consciente.

El miedo en el profesor de yoga es beneficioso cuando lo usa como guía y amigo. El miedo le previene de ir más allá de su experiencia y capacidad. Le hace evaluar sus conocimientos y capacidad, y enseñar en consecuencia. En verdad le protege a él y a sus estudiantes. Si el medio se convierte en fobia entonces ya es un problema psicológico. Un profesor no debe invitar fobia, que dificulta su propia práctica y la de sus alumnos.

Enseñar es un arte. Es una mezcla de capacidades intelectuales y sentimientos emocionales. Las aptitudes y capacidades intelectuales de un profesor deberían ser un orden mayor al de sus estudiantes. A veces la arrogancia intelectual de un estudiante se convierte en obstáculo para su progreso. En estas ocasiones una advertencia de su profesor puede ser esencial para moldear su arrogancia.

Tampoco es correcto que un profesor alardee de su calibre intelectual delante de sus alumnos. Al contrario, un profesor debería juzgar y entender la capacidad de sus alumnos y trabajar con ellos.

Un profesor debe tener presente que no debería cruzar sus propios límites en una tentativa de forzar a sus alumnos que hagan algo más allá de sus límites, sea en un nivel físico, emocional o intelectual. Esta actitud de fuerza o agresividad no sólo crea miedo en la mente del alumno, sino también en la del profesor.

La fe y la observación constante en la práctica destruyen el miedo y construyen la confianza en sí mismo. El estudio y la acción revelan conocimiento, y este conocimiento trae confianza y libera del miedo. Si el profesor es inmaduro, debe ganar confianza mejorando su práctica y pueda enfrentarse al miedo.

El miedo en el estudiante puede descubrirse en su manera de respirar y por la expresión de sus ojos.

Así, si vuestro estudiante tiene una mente suspicaz, o le falta confianza en vosotros o si sentís que un estudiante está dotado con un mejor entendimiento que el vuestro, deberéis aceptar que un profesor pueda tener miedo. Pero este miedo debe ser utilizado como una guía filosófica para mejorar con la observación el estándar de vuestra práctica.

El miedo en el estudiante puede descubrirse en su manera de respirar y por la expresión de sus ojos. Así, el profesor aprende muchas cosas de sus estudiantes.

No es fácil superar el miedo. Os asustáis incluso si en sueños veis una espada blandida hacia vosotros. Poned coraje donde esté el miedo. Hay una manera de educar la mente para afrontar el miedo. Uno debe analizar el miedo. Encontrar la razón que hay detrás. Empezad a mirar el miedo como la causa del miedo, y entonces empezará a rebajarse y florecerá la confianza.

El miedo es una tendencia natural. Imaginad que estáis conduciendo un coche, y sentís que estáis a punto de tener un accidente. Vas a usar todas vuestras energías para evitarlo. Cuando estáis en el proceso de evitar un accidente, no hay miedo en vuestra mente. Viene después. Similarmente, en la práctica del yoga vuestro objetivo principal es evitar un accidente en el vehículo del cuerpo. Cuando los sentidos, la mente y la inteligencia actúan en la dirección adecuada, no ocurren daños en el cuerpo. Asana y pranayama ayudan a mantener el vehículo, el cuerpo, libre del miedo. Un violador tiene miedo después del delito. La actitud atroz del violador crea miedo en su interior. Si éste se hubiera despertado antes, se habría salvado del infame hecho.

El miedo puede ser una ayuda y conducirte fuera de caminos de acciones pecaminosas. El coraje con prevención os anima a hacer buenas acciones. Las acciones deben hacerse con conciencia. La conciencia es viveka, el poder de discriminación que destruye el miedo.

La práctica de asana y pranayama en conjunción con yama y niyama dota de un enorme poder y provee de estabilidad en el cuerpo y en la mente. Despierta a viveka buddhi como poder de discriminación. En este punto el miedo es destruido; estabilidad, valor y coraje quedan establecidos.

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