Espai de ioga

A la Rambla de Girona

20-4.2 Estudio médico

Reseña de un estudio sobre Yoga Iyengar de la University of California, Los Ángeles.

University of California, Los Angeles

Traducido por David Lloret

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El Departamento de Pediatría en la David Geffen School of Medicine en la University of California, Los Angeles ha participado en una investigación sobre el yoga Iyengar. El Dr. Subhadra Evans y su equipo han publicado hace poco el estudio de un caso en el número de Septiembre-Octubre de Alternate Therapies sobre una adolescente que sufría severo dolor crónico a pesar de terapias médicas y quirúrgicas pero que logró liberarse del dolor gracias a la practica del yoga.

 

Esto significa que el yoga debe ser no sólo una terapia complementaria sino que en ciertas condiciones puede llegar a estar en la primera linea terapéutica.

Yoga Iyengar y el uso de soportes para el Dolor Crónica Pediátrico: estudio de un caso.

Subhadra Evans, Phd; Beth Sterlieb, BFA; Lonnie Zeltrer, MD; Jennie C. I Tsao, PhD

A continuación presentamos el caso de una adolescente de 14 años que fue sometida a dos cirugías para tratar la enfermedad del reflujo gastro-esofágico (GEAR) (en inglés, gastro-esophageal reflux disease), que comúnmente llamamos acidez. Su estado era tan severo que sufría de continua dolor en el pecho y en el abdomen, y también vomitaba, tenía dificultad para comer, pérdida de peso, y ansiedad.

La chica de 14 años sufría dolor crónico de pecho y abdomen, vómitos, dificultad para comer, pérdida de peso y ansiedad. No era capaz de asistir a la escuela o socializar en una silla de ruedas.

A causa de estos síntomas, no podía asistir a la escuela, dormir, socializar, comer, y había quedado atada a la silla de ruedas. Imaginaos la vida de una adolescente, que normalmente rugiría para explorar el mundo, atada a una silla de ruedas con el dolor como único amigo.

Visitó muchos especialistas durante años, incluyendo dos expertos gastroenterólogos. Intentaron identificar la causa del problema. Para determinar la causa y el tratamiento apropiado, tuvo que pasar por muchas pruebas incluyendo múltiples endoscopias (donde una cámara con un delgado cable es insertada en el tubo digestivo para ver sus partes internas), estudios radiológicos del pecho y del abdomen, pruebas sanguíneas, estudios de funcionamiento de hígado y cultivos de orina y heces. Ninguna prueba dio indicación alguna de la causa del dolor. La falta de identificación de la causa dificultó el tratamiento y no tenía alivio a sus problemas.

A causa del dolor severo en pecho y abdomen, no podía tomar comida oralmente y por tanto recibía el alimento intravenoso. Esta administración durante un largo tiempo tiene sus propias complicaciones, como el vestir. También pasó por dos operaciones, sin ningún resultado.

Con una situación así, donde hasta la alimentación era tan difícil y dolorosa, la escuela, los amigos y la vida social se volvieron secundarios, lo que condujo a la depresión.

Parecía tener una cadena de síntomas, empezando con agudo dolor abdominal y dificultad para tragar. Se le diagnosticó el Síndrome del Intestino Irritable, seguido de trastorno del reflujo gastrointestinal. Ésto le dificultó mucho comer, lo que además le dejó muy débil, severamente baja de peso y débil. A causa de su condicionamiento de comer con el vómito y el dolor, empezó a desarrollar aversión a la comida.

Empezó a sentirse deprimida, sin esperanza, dependiente, y su desarrollo retrocedió.

Yoga como terapia:

Cuando vino al UCLA, además de medicamentos y psicoterapia, se le 'prescribió' Yoga Iyengar durante 4 meses. Los tratamientos tradicionales, como psicoterapia, soporte nutricional, y medicamentos para la ansiedad y la depresión no habían actuado sobre sus limitaciones físicas, ni habían modificado sus síntomas o discapacidades.

Se le pidió asistir a una clase de una hora dos veces por semana durante el primer mes; 3 veces por semana durante el segundo y 2 veces a la semana durante dos meses más. Debía hacer todas las asanas con soporte.

Para solucionar el reflujo gastro-esofágico:

Se decidió empezar con el reflujo gastro-esofágico y la dificultad en tragar, ya que no tenia absolutamente nada de energía para hacer nada. Se la puso en todas las asanas en L. Podía ser Dandasana, Upavistha Konasana, Swastikasana- todas con soporte. Estas asanas la relajaron y extendieron su garganta y abdomen. La sorprendió descubrir que la posición le aliviaba el dolor. Podía ver que extender la garganta detenía la sensación de quemazón, y que la extensión de su abdomen la confortaba y aliviaba.

Estas asanas hechas con soporte la relajaron y le extendieron la garganta y abdomen.

Después las asanas le devolvieron la vida a las piernas, que le habían quedado 'sin vida' después de meses en la cama.

A continuación se le añadió Supta Padangusthasana II, Purvottanasana sobre dos sillas, Supta Baddhakonasana, Supta Virasana, Setu Bandha Sarvangasana sobre un banco y Viparita Karani. Estas asanas le devolvieron vida a las piernas, que tenía inertes después de meses de guardar cama.

Las asanas invertidas y hacia atrás con soporte le devolvieron confianza.

Inicialmente, la extensión del abdomen se consiguió con los soportes. Pero a medida que ganó fuerza, se añadieron posturas invertidas y hacia atrás con soporte. Las inversiones le dieron la seguridad y libertad de extender el abdomen y hacer circular el sistema limfático, mientras que las posturas hacia atrás con soporte extendieron su abdomen en profundidad.

Por fin sus piernas empezaron a desarrollar fuerza, y empezó a usarlas para extender su abdomen y columna. Al final de las 4 semanas, hizo más posturas exigentes que aumentaron su seguridad.

Hacia la mitad de los cuatro meses de yoga su dolor abdominal remitió, fue capaz de comer gradualmente más y más y empezó a ganar peso. Pudo sostenerse por ella misma, y ya no necesitó la silla de ruedas.

Después de los cuatro meses, empezó a hacer posturas más difíciles y cuando terminó la paciente ya no necesitaba la silla de ruedas, había ganado peso, su dolor abdominal había desaparecido totalmente, podía comer normalmente y no vomitaba ni tenía aversión a la comida. Su humor había mejorado y volvió a la escuela. Incluso un año después la enfermedad no había vuelto y era como cualquier adolescente con una activa vida escolar y social.

Después de cuatro meses: su dolor había desaparecido, podía comer, no vomitaba, había ganado peso, no necesitaba silla de ruedas e iba a la escuela.

Aunque es el estudio de un solo caso, los doctores y científicos han reconocido que la práctica de Yoga Iyengar benefició a la paciente, cuando la mayoría de las otras formas de tratamiento habían fracasado. Los autores manifiestan claramente en su conclusión que este artículo debería estimular el estudio científico de esta forma de tratamiento para niños y adolescentes con dolor crónico. Más de estos estudios deberían aparecer en un futuro inmediato.

Referencia: Subhadra Evans, PhD; Beth Sternlieb, BFA; Lonnie Zeltzer, MD; Jennie C. I. Tsao, PhD (2013) Iyengar Yoga and the Use of Props for Pediatric Chronic Pain: A Case Study Altern Ther Health Med. 2013;19(5):66-70

Nota del traductor: el artículo está disponible libremente y con fotos en:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3836371/

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